viernes, 28 de junio de 2013

'Yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin ti.'

Cuando la desesperación te lleva a no querer seguir respirando, cuando sabes que nunca podrás cumplir tus sueños y piensas que soñarlos es alimentar falsas esperanzas al final acabas autocomplaciéndote y llenando tu cabeza de ideas equivocadas que en el fondo ni tú mismo te las crees. Por eso intentas creer en algo, algo que sea perfecto, y que no duela; que nunca duela. Tratas de imaginarte con alguien que te llene el camino de rosas. Aunque te des cuenta de que las rosas siempre tienen espinas, que hacen herida y que tardan en cicatrizar. Por eso tienes miedo de enamorarte, aunque es lo que más deseas en el mundo. Y sabes que por mucho que encuentres a alguien que te quiera más que a nada en el mundo no serás capaz de sentir nada por él, ya que no cumple tus expectativas, y nunca las cumplirá porque al fin y al cabo, ¿quién va a quererte a ti? O eso piensas. Y así poco a poco te vas destruyendo, te quemas, te carcomes por dentro y haces que lo único medianamente bueno que tenías, tu interior, se vea desmejorado de tal manera que no llegues a ser nada. Te conviertes en lo que has luchado por no ser toda tu vida, no eres nadie. 
monsters

No hay comentarios:

Publicar un comentario