martes, 8 de abril de 2014

Waves.

Looking at the sea the way I've never done before. It's quite annoying to be stuck at this point where the only thing I can think about it's to commit suicide or not. Maybe it's the pressure, the anxiety of not being good enough, of being worthless. Honestly I think this is not what I deserve. I prefer to feel the warm sun on my skin and not a bunch of tears going down from the sky to choke on my pale face. Possibly it's just a way life has to make me stay on my lane. I would have done the right thing in the right place at the right time. But I didn't. I never do. I never realise time is gold, I waste it and then I regret about the whole thing. Perhaps time is just the only enemy I have on my road to happiness. I think it's just a symbol of what I'm meant to be, what I was born to and why I'm wasting all that stuff at the speed of light. Meanwhile I prefer to stay here, smoking and staring at the waves while I listen to the music that makes me think if I'm worthy enough to life one more day. Just one day. The day that could actually change everything or nothing at all. The day, the hour, the minute or even the second when I decide to throw myself into the ocean or not. If I keep existing, not being alive. Living is way more than breathing and standing up. That's what I do. Maybe this beautiful sea is trying to tell me something, maybe it's trying to make me realise what my life is. 'A bunch of crap. That's what I'm used to think, I never believe that there's a high possibility that I'm here for a bigger purpose. That I'm here to change something, or somebody. Only heaven knows. I threw myself down through the waves though. While I was deeper and deeper in the water, and into my soul at the same time, I thought that what I was doing was the greatest mistake I've ever done in my whole life. But it was too late. I died.
Then, I just woke up.

sábado, 10 de agosto de 2013

'Change your mind.'

Cuando te enamoras piensas que todo es perfecto y si lo ves todo desde fuera te das cuenta de que todo es mentira, que la gente cambia, que las cosas nunca fueron como parecían. Puede que sigas con esa imagen del tío que te estuvo detrás cinco años haciendo locuras por ti y al que al final rendiste. Pero el tiempo pasa, las personas cambian, y más si hay algún pecado capital de por miedo. La gula y la lujuria pueden a cualquier hombre. Abre los ojos, llega un momento en la vida de cualquier enamorado en el que la situación llega a un punto en que te entregas a la otra persona de tal modo que olvidas entregarte a ti mismo. Una vez ahí hay que ser fuerte y darte cuenta de las cosas, romperle el velo que te cubre los 5 sentidos de Cupido y empezar a hacerlo todo bien. Si esto no ocurre, si jamás llegas a convencerte de que la gente que de verdad te quiere sólo quiere verte feliz y no fastidiarte la vida, acabarás haciéndote pequeña y pequeña hasta convertirte en una bola que será alimentada por patadas en el corazón.

lunes, 15 de julio de 2013

Invierano.

Suelo ser la chica que llega el verano y no sale del agua del mar, que duerme hasta la hora de comer porque le encanta llegar lo más tarde posible a casa y salir de fiesta. Pero este sábado, que yo salía con más ganas de salir que normalmente no me lo pasé bien. Para colmo el día anterior me había emocionado con un chico, como siempre que pasa cuando alguno que se cruza conmigo me sonríe en vez de insultarme. Entonces llegué a casa más temprano de lo que podía haber llegado y me puse a ver la televisión, cosa muy contraria a la habitual, que suele ser tumbarme en la cama aún con algún efecto de alguna droga. Oponiéndose a mis expectativas al día siguiente amaneció nublado, y, pese al calor que hacía, parecía otoño. Eso aumentó mis ganas de tumbarme en cama y no salir nunca, de comer dulces y de leerme un libro; cosas que me suelen pasar en otoño o invierno, y muy raramente. Entonces no salí de casa durante los dos días siguientes, pese a tener un plan que en ocasiones comunes no hubiera rechazado, un DJ famoso venía cerca de donde vivía, iba a ir mucha gente y lo pasaríamos bien. No lograba comprender qué me pasaba. Es decir, no tenía ganas de ir a la playa, ni de salir, ni de ver a mis amigas (o al menos no a todas), ni siquiera me apetecía fumar que era lo más raro de todo. No tenía ganas de verano, quería estar agobiada por los exámenes y poder salir de la biblioteca a fumarme un cigarro, quería tomarme un chocolate caliente y un gofre, quería poder ver llover desde la ventana, ponerme sudaderas, ver películas mientras oía la tormenta fuera, taparme con mil mantas... Pero lo que más deseaba era tener a alguien. Era lo único que faltaba en mis planes. Quería a alguien que mereciese la pena, me sentía vacía del todo, como si alguien de la noche a la mañana decidiera sacarme todo lo de dentro. No tenía ánimo de nada, ni siquiera de dibujar, que tener tiempo libre era lo que más anhelaba durante el curso para poder hacerlo escuchando música. Tampoco escuchaba música, y eso es algo muy extraño en mí, pero lo más extraño es que si me dieran a escoger un estilo de música para mi estado de ánimo no sabría cuál escoger, y eso es raro teniendo en cuenta que me gustan muchos y los cambio según mi humor. Esta vez lo único que sabía era que necesitaba a alguien que completara todo lo que a mí me faltara, pero no con los mismos complejos de los tíos frikis con los que solía salir. Con ellos era una mera cuestión de sexo, y ni eso. No había química, ni atracción, ni nada. Era el simple echo de besar unos labios tan asquerosos como los míos, porque nunca me pude merecer más. Lo peor de todo es que sabía cómo hacer que todo eso cambiara, pero prefería reprimirme y quejarme, seguir llorando con pelis absurdas de amores utópicos que solo existen en ellas. A parte solucionar el problema era como atacar a mis propios principios, pues sabía que si nadie me quería tal y como era ahora, si me quisieran después sería por mi aspecto, y es todo lo contrario a lo que quería, quería que me quisieran por el mero hecho de ser como soy, por mi personalidad, aunque al fin y al cabo yo valorara mucho el aspecto de ese alguien que se suponía que me tenía que querer. Tenía la cabeza hecha un lío.

viernes, 28 de junio de 2013

'Yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin ti.'

Cuando la desesperación te lleva a no querer seguir respirando, cuando sabes que nunca podrás cumplir tus sueños y piensas que soñarlos es alimentar falsas esperanzas al final acabas autocomplaciéndote y llenando tu cabeza de ideas equivocadas que en el fondo ni tú mismo te las crees. Por eso intentas creer en algo, algo que sea perfecto, y que no duela; que nunca duela. Tratas de imaginarte con alguien que te llene el camino de rosas. Aunque te des cuenta de que las rosas siempre tienen espinas, que hacen herida y que tardan en cicatrizar. Por eso tienes miedo de enamorarte, aunque es lo que más deseas en el mundo. Y sabes que por mucho que encuentres a alguien que te quiera más que a nada en el mundo no serás capaz de sentir nada por él, ya que no cumple tus expectativas, y nunca las cumplirá porque al fin y al cabo, ¿quién va a quererte a ti? O eso piensas. Y así poco a poco te vas destruyendo, te quemas, te carcomes por dentro y haces que lo único medianamente bueno que tenías, tu interior, se vea desmejorado de tal manera que no llegues a ser nada. Te conviertes en lo que has luchado por no ser toda tu vida, no eres nadie. 
monsters